¿CUÁNTO TIEMPO DE SU VIDA PASO ANGUSTIÁNDOSE POR LO QUE PODRÍA PASAR?

ESTUDIOS INDICAN, QUE EL SOLO HECHO DE ANTICIPARSE POR ALGO QUE VA A OCURRIR, HACE QUE ESTA EXPERIENCIA SE GRABE EN EL CEREBRO CON LA MISMA INTENSIDAD QUE UN RECUERDO REAL, INCLUSO ANTES DE QUE OCURRAN.



Por Carlos Belloso

Una investigación conductista instalara el circuito del miedo que amplifica el temor y condiciona el comportamiento futuro de una persona. Este tratamiento necesitará de cerebros voluntarios que representen mecanismos binarios, “recuerdos y olvidos”. La instalación de un sistema eléctrico estimulará sensorialmente al cambio de signo de estos mecanismos, de positivos a negativos y viceversa. Los recuerdos serán olvidos, las causas efectos, los estímulos respuestas, la recompensa castigo, los sujetos objetos, lo real  imaginario.

Mi propuesta como director en “Clases de Olvido”, tiene que ver con mi necesidad de yuxtaponer, poner una cosa junto a otra en un circuito cerrado de energía cíclica, que nos conduzca del conductivismo a la conductividad a través de un conductor que nos conduzca.

La experiencia de yuxtaposición entre el conductismo y la conductividad en sus dos definiciones: el conductismo, como corriente psicológica-científica, se asigna al comportamiento o “conducta” como objeto de estudio y la observación como método. La conductividad, es la propiedad que tienen los cuerpos de transmitir el calor y la electricidad; en fisiología, es conocida como la facultad de propagación del impulso nervioso a lo lago de los nervios.

A través de una experiencia científica, psicológica (recuerdos – regresiones), física (transmisión de electricidad), fisiológica (reflejos condicionados, inhibiciones – desinhibiciones). Experimentar con estos elementos sobre los comportamientos, en una relación entre cuatro sujetos de prueba. Utilizando como medio la yuxtaposición (retórica), que explique y se someta a investigación con fuerzas de energía que el propio circuito cerrado permita y pueda conducir direcciones, sentidos, contrasentidos, sin sentidos, en la exploración de la conducta y el comportamiento en mecanismos binarios: estímulo – respuesta, causa – efecto, forma – contenido, figura – fondo, sujetos – objetos, recompensa – castigo, recuperado – perdido, recuerdo – olvido, real – imaginario. No responde a un eje cartesiano es cíclico, se repite recordando cada recuerdo para modificarlo en otro nuevo que vendrá y recordarlo nuevamente.


En conceptos teatrales “Clases de Olvido”, es una experiencia en la cual se vincula la noción de análisis con la estructura misma de la teatralidad.  El comportamiento del sujeto teatral desmantelado, dejando ver la musculatura, el esqueleto de la conducta del actor y del sujeto que actúa como realidad. Lo narrativo queda suspendido o en línea de flotación, mientras que lo que acontece, sucede. Debajo de esa línea o en la profundidad del acontecimiento mismo. Esto, acompañado con una comprensión expandida del arte, tomando la teoría de “Escultura Social” de Joseph Beuys.



1 comentario:

Lucre Fontana dijo...

Felicuataciones!!!! realmente lo disfrute mucho. Muy recomendable!!

El Caleidoscopio de Lucy

Un buen ejercicio Con Carolina Barbosa, Lisa Caligaris, Carolina Maderna y Pamela Rodriguez. Fotografía: Soledad Tejon. Diseño gráfico: Manuel Garcia. Asistencia de dirección: Lorena Booth. Producción ejecutiva: Laura Rodriguez. Dirección de arte: Carlos Belloso y Lorena Booth. Dirección: Carlos Belloso Teatro Gargantua. Jorge Newbery 3563. Viernes, 23.30 hs ¿El olvido es consciente? Una pregunta disparadora para tomar como punto de partida una puesta con tintes psicológicos. Aquí, cuatro mujeres irán ejemplificando la forma de investigar en el inconsciente para prevenir dolores futuros en sus respectivas vidas. De esta manera, en un escenario despojado de todo tipo de escenografía, salvo una chicharra luminosa, pasarán por distintas experiencias reconocibles y lo que sería su conducta profiláctica ante una situación inminente de angustia. Así, desfilarán conceptos teóricos como el experimento del “perro de Pavlov” hasta la terapia regresiva pero que serán tratados con un lenguaje coloquial para su fácil entendimiento. La propuesta conductista del estimulo-respuesta en las relaciones humanas junto con las regresiones que tendrá cada caso son realizadas con buen tino didáctico y ameno, que no permite el establecimiento de barreras sino, por el contrario, la empatía e identificación con el público. Se pasarán por diversos estadíos (alegría, tristeza, incertidumbre) y eventuales soluciones ante lo acontecido. Las actuaciones son muy parejas y cada una de las actrices brinda su impronta personal a cada momento individual que le corresponde. De esta manera, asi como empieza, concluye una puesta que entretiene pero a través de la utilización de conceptos que sino fuera de esta manera, más de uno, no conocería en su vida. Publicado por Daniel Gaguine en 1:30 PM Etiquetas: Teatro

NOTA EL LEEDOR.COM

CLASES DE OLVIDO, Por Agustina Barbosa: Nos sorprende la dinámica. El comienzo es un baile, divertido y llamativo. Stop. Se atraviesa ese código y comienza otro que estará determinado por su propia lógica. Una lógica que logra mutar y sostenerse a lo largo de toda la obra. Una lógica que tendemos a analizar. Lo interesante es cómo el teatro puede transgredir, sin hacerlo en la propuesta dramatúrgica, es decir, sin flaquear desde sus cimientos. Clases de olvido nos sorprende en su dinámica y en su propuesta: un espectáculo que aparenta ser bizarro sin serlo desde la dedicación y el trabajo que el elenco aportó. Un espacio delimitado por un cable, que culmina con un aparato de timbre eléctrico. Esa es la escenografía. Todo esta sostenido por cuatro actrices que explayan un potencial actoral muy interesante, diverso, y a la vez complementario. El espacio está intervenido por los gestos, por los silencios, por los cuerpos precisos que irrumpen en él y sobre todo por las imágenes recreadas. Lugares, encuentros, objetos que no existen pero que son reales, que vemos porque nos los cuentan. Pareciera entreverse una línea discursiva que se “escucha” como una constante: la problemática psicológica y psiquiátrica del mundo que nos rodea. ¿Qué es real, que es inventado? ¿Somos una misma persona en diferentes situaciones, o somos personas extrañas en una misma situación? Desde esta perspectiva se puede analizar esta obra y es un discurso teórico válido e interesante para pensar los paradigmas en que se mueven las sociedades a nivel macro o micro, da igual. Personalmente me quedo con la poesía que hay en esta obra. Con el código que se rompe, sin quebrarse. Me quedo con las preguntas ¿Es realmente relevante analizar todos los hechos vivenciales desde una perspectiva analítica, o es preferible sumergirse por momentos es una dinámica que fluye y que aporta a exaltar la sensibilidad propia? ¿Es realmente tan importante entender siempre todo lo que se plantea, o será que el acento esta puesto en jugar como se quiera los avatares que se presentan en nuestra existencia? . Nos sorprende la dinámica. El comienzo es un baile, divertido y llamativo. Stop. Se atraviesa ese código y comienza otro que estará determinado por su propia lógica. Una lógica que logra mutar y sostenerse a lo largo de toda la obra. Una lógica que tendemos a analizar. Lo interesante es cómo el teatro puede transgredir, sin hacerlo en la propuesta dramatúrgica, es decir, sin flaquear desde sus cimientos. Clases de olvido nos sorprende en su dinámica y en su propuesta: un espectáculo que aparenta ser bizarro sin serlo desde la dedicación y el trabajo que el elenco aportó. Un espacio delimitado por un cable, que culmina con un aparato de timbre eléctrico. Esa es la escenografía. Todo esta sostenido por cuatro actrices que explayan un potencial actoral muy interesante, diverso, y a la vez complementario. El espacio está intervenido por los gestos, por los silencios, por los cuerpos precisos que irrumpen en él y sobre todo por las imágenes recreadas. Lugares, encuentros, objetos que no existen pero que son reales, que vemos porque nos los cuentan. Pareciera entreverse una línea discursiva que se “escucha” como una constante: la problemática psicológica y psiquiátrica del mundo que nos rodea. ¿Qué es real, que es inventado? ¿Somos una misma persona en diferentes situaciones, o somos personas extrañas en una misma situación? Desde esta perspectiva se puede analizar esta obra y es un discurso teórico válido e interesante para pensar los paradigmas en que se mueven las sociedades a nivel macro o micro, da igual. Personalmente me quedo con la poesía que hay en esta obra. Con el código que se rompe, sin quebrarse. Me quedo con las preguntas ¿Es realmente relevante analizar todos los hechos vivenciales desde una perspectiva analítica, o es preferible sumergirse por momentos es una dinámica que fluye y que aporta a exaltar la sensibilidad propia? ¿Es realmente tan importante entender siempre todo lo que se plantea, o será que el acento esta puesto en jugar como se quiera los avatares que se presentan en nuestra existencia? .